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El regreso de la Superliga no fue el esperado para San Lorenzo que cayó 2-0 ante Talleres, en Córdoba. Olaza y Araujo fueron los autores de los goles de la T. El Ciclón terminó el partido con nueve hombres ya que se hicieron expulsar -de manera infantil- Alexis Castro y Gonzalo Rodríguez. Preocupante presente del equipo de cara al clásico que sostendrá la próxima semana frente al líder Boca Juniors.
26 de Enero de 2018
Autor:
Gustavo Albonico

 

Duele este momento de San Lorenzo, más allá de su ubicación expectante en la tabla y aunque restan muchísimas fechas para la definición. Duele porque no hay ideas futbolísticas, porque la cantidad no implica calidad y porque desde el banco de suplentes parecen no llegar soluciones más allá de los buenos resultados obtenidos en el cierre de la pasada temporada.

Ante Talleres, la actuación del Ciclón fue olvidable en varios aspectos. Por un lado porque lo asfixió y le pintó la cara un equipo que perdió a sus mejores hombres de mitad de cancha hacia arriba; por el otro, porque jamás pudo sobreponerse a la desventaja inicial y -para colmo de males- hipotecó el destino del partido cuando dos de sus hombres se hicieron expulsar de manera irresponsable. Primero fue el ingresado Alexis Castro (insólito cambio en reemplazo de Franco Moyano en el entretiempo) quien apenas duró 7 minutos en cancha hasta que metió una plancha y se fue a las duchas. Cinco minutos más tarde siguió su camino Gonzalo Rodríguez, o la sombra de aquel jugador que brillara en Europa y que aún esperamos volver a ver, quien también se buscó la roja al pegar un manotazo ya estando amonestado.

Con dos hombres menos, San Lorenzo mostró lo mejor de sí mismo en la noche. Quizá por vergüenza, tal vez por la convicción de lograr una hazaña pese a las adversidades, lo cierto es que tuvo un par de chances del empate. Sin embargo y luego de otro cambio erróneo del DT Claudio Darío Biaggio quien sacó a Gabriel Rojas (de pésima performance, penal cometido incluido) y liberó la última línea para que Talleres liquidara la historia.

Sin ideas, sin peligro hacia el rival, con jugadores experimentados a quienes la titularidad les resulta un excesivo premio, con las líneas partidas, el Ciclón volvió a demostrar que no sabe a qué juega. 

Lamentable partido de San Lorenzo en su primera presentación oficial del año, máxime teniendo en cuenta lo que se le viene en las próximas jornadas. Donde no sólo pierde a Ezequiel Cerutti, uno de sus mejores valores, a horas del partido en Córdoba sino que apenas suma un refuerzo como Valentín Viola -una incógnita- a diferencia de sus rivales directos que se rearmaron aún más. No obstante, eso no es lo peor: si el entrenador no toma nota de los errores (y horrores) de su equipo, los resultados continuarán siendo similares. Ojalá no le tiemble el pulso y ponga en cancha a los mejores, le guste a quien le guste, caso contrario, el desenlace será inevitable.

    

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