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San Lorenzo perdió 2-0 con River en el Monumental. Floja actuación del equipo de Claudio Darío Biaggio que fue superado casi toda la noche. Cierre del torneo donde no le alcanzó la nafta al equipo azulgrana para disputarle el título a Boca, finalizó en la tercera ubicación y donde un par de fechas atrás se había asegurado su participación en la competencia más importante del continente.
14 de Mayo de 2018
Autor:
Gustavo Albonico

San Lorenzo cerraba su participación en la Superliga visitando al siempre complicado River Plate. Más allá de que se trataba de un clásico y en donde tan sólo estaba el honor en juego, es innegable de que en esta vez oportunidad estaba devaluado ya que a ninguno de los dos lo afectaba el resultado.

El Ciclón, ya clasificado a la Copa Libertadores 2019 y en carrera en actual la Sudamericana, llegaba al Monumental con la expectativa de darles rodaje a algunos jugadores relegados como José Devecchi, Gonzalo Rodríguez y Tomás Conechny. Y esa innovación en la formación lo obligó a mantener una postura por demás conservadora y en donde River fue muchísimo más en la primera mitad. El predominio del Millonario se notó desde los primeros segundos, de hecho Gonzalo Martínez fue derribado por Devecchi cuando lo encaraba con grandes chances de abrir el marcador. Y esta superioridad siguió vigente cuando Saracchi y Scocco, probaron al arquero correntino y sus remates fueron devueltos por el poste y el poste, respectivamente.   

Todo era del local, aunque San Lorenzo también tenía las suyas, en especial mediante algunos avances de Gudiño. Sin embargo, eran avances aislados y sin muchos hombres, demasiado poco para asustar al Franco Armani. Con el correr de los minutos, el once del Pampa Biaggio acortó líneas, hizo un equipo corto y se replegó de manera tal que mantuvo el arco invicto, por lo menos hasta el cierre del primer capítulo.

En la segunda mitad, la temática fue la misma: River yendo al frente, San Lorenzo en su propio campo y a la espera de alguna contra, un plan por demás peligroso ya que un gol de la Banda derribaría cualquier estrategia. Y eso ocurrió cuando Pratto asistió a Nacho Fernández y el volante le rompió el arco a un indefenso Devecchi que no pudo atinar más que a implorar para que la pelota  tuviera otro destino. Era el 1-0 de River. ¿Barajar y dar de nuevo? ¿Pero alcanzaba con lo que tenía el Ciclón? Evidentemente era un incógnita, no obstante el conjunto azulgrana se adelantó en el campo y comenzó a generar situaciones, una de ellas un cabezazo que Armani salvó de manera milagrosa.

Con más ganas que ideas y con la necesidad de dejar una imagen decorosa, San Lorenzo intentó acorralar a River, y aunque por momentos lo consiguió no alcanzó para lastimar. Para colmo, en error de Gudiño en un cierre le permitió a Santos Borré llegar al segundo gol del conjunto de Nuñez. Historia sentenciada. Mora de tiro libre tuvo en sus pies el 3-0 pero el poste jugó una vez más para el Ciclón. Hubiera sido excesivo premio para un equipo que ganó de manera merecida pero donde no hubo tanta diferencia entre uno y otro. También pudo haber llegado el descuento pero el inmenso Armani se jugó la vida salvó al Millo.

Derrota para dar por finalizada la Superliga, resultado que duele como cualquier partido perdido pero que no reviste mayor análisis, en especial luego de haberse concretado el objetivo de clasificar para la Libertadores. De ahora en más habrá que replantearse varias cosas, en espacial aquellas relacionadas con la conformación del plantel. En gran parte, de ello dependerá el futuro inmediato (y no tanto) de San Lorenzo.    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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