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San Lorenzo no pudo superar a Unión y debió conformarse con un pobre empate 0-0. Flojo presente de los dirigidos por el Pampa Biaggio quien no le encuentra la vuelta al asunto a pesar de las modificaciones permanentes. El próximo fin de semana se viene el clásico barrial ante Huracán en Parque de los Patricios.
3 de Marzo de 2018
Autor:
Gustavo Albonico

San Lorenzo volvió a jugar un flojo partido y lo pagó quedándose con apenas un punto, como local, ante un rival que no debía presentar demasiado riesgo. Sin embargo, en épocas de escaso juego, cualquier rival se le anima al Ciclón y -si se lo propone- le genera peligro. Eso fue lo que ocurrió esta tarde ante el elenco Unión, un rival ordenado tácticamente y al que resultó difícil doblegar. 

Es irregular el momento del conjunto azulgrana, más allá de ubicarse en una eventual zona de Copa Libertadores 2019, no sólo porque una horda de equipos intentan superar la línea y desplazarlo, sino además porque el equipo carece de juego. Y eso se nota en la cancha donde Rubén Botta deslumbra con su pisada indescifrable pero su acompañante natural en la creación, un desconocido Fernando Belluschi, malogra pases insólitos y no lastima al Tatengue. Y en esa sinfonía que no suena se le agregan Alexis Castro de quién aún nos preguntamos de qué juega y para qué juega. Aunque Piris Da Motta se raspe y corra a todos, que Coloccini saque lo que se aproxima por abajo y por arriba, la realidad indica de que el equipo deambula sin rumbo. 

San Lorenzo lo pudo ganar en un mano a mano que Botta definió mal cuando encaró hacia Nereo Fernández, lo tuvo también Caruzzo en la última del partido, y poco más. Unión también desperdició situaciones, es cierto, y hasta hubiera sido injusto que se llevaran los tres puntos a Santa Fe. No obstante jugó su partido y logró su objetivo, salir airoso del Bidegain.

El empate no deja mucho por rescatar, a excepción de las ya detalladas actuaciones de Botta, Coloccini, el cumplimiento de Da Motta y el grato regreso del Perrito Barrios, una refrescada de cara para el equipo pero que no alcanzó para doblegar a Unión. No obstante, el arco adversario parece cerrado, de hecho el capitán Nico Blandi hace más de 600 minutos que no marca. 

Se viene el Globo, el enemigo de barrio de toda la vida, parada compleja si las hay. Habrá que ver si el Ciclón sigue inmerso en el pozo donde está sumergido y se reencuentra con el triunfo. El fútbol continúa ausente y sin aviso. Esperemos que reaparezca pronto porque así la cosa no camina, y la gente ya lo hizo notar con algunos silbidos.

 

 

 

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